¿Conocéis la historia del primer perro en la luna?
No es un sueño, existe realmente un perro que fue a la luna.
Esta historia ocurrió hace muchos años. El perro se llamaba Armando. Para lograr llevar a cabo la misión, los obreros trabajaron sin parar, como la clase de MPSI de Guez de Balzac. Fabricaron un platillo volador.
Pero la comitiva de gatos rechazó la idea: no quería que el primer animal en la luna fuera un perro. Dos días después estalló una guerra entre perros y gatos. Duró diez días y terminó con la victoria de los perros; los gatos, muy cansados, no pudieron nada contra la superioridad de los perros.
Después de esta victoria el trabajo pudo continuar en el cuartel general, de una superficie de treinta hectáreas, donde trabajaban los perros más inteligentes. Cuando los obreros hubieron terminado todos los reglajes en el platillo, Armando pudo emprender el viaje hacia la luna. Durante el viaje, comió un bocadillo para luchar contra el hambre. Dos largas jornadas duró el viaje, y Armando, al llegar, puso una pata en el suelo lunar y activó un móvil para la futura sociedad de consumo de la luna.
Desde aquel tiempo, los perros sueñan fuera mirando las estrellas mientras que los gatos sueñan en casa.
(Julien Raymondi)